¿Una reflexión?

Metafóricamente V. 0.9

Hace algunos años yo era una persona distinta.

Ahora que hago un recuento de mi existencia y dirijo una vez más la mirada hacia a mí mismo, noto que en mi ser hay demasiadas cicatrices.
Me doy cuenta de que algunas heridas fueron hechas por personas que odie y así mismo despreciaba con tanta rabia, pude ver las magulladuras que en algún momento hice con mi propia mano, las sajaduras que me han hecho las personas que amo y ame, los golpes de desconocidos que llegaron a romper mis huesos, las marcas que ahora son testigos silenciosos del resultante de mi odio y estupidez hacia otros…

Al verme en ese estado tan deplorable sentí gran ansiedad e incertidumbre, las lágrimas hicieron presencia y mis pensamientos fueron desgarrando la poca cordura que aún quedaba dentro de mi mente, haciendo una y otra vez las mismas preguntas:

– ¿Y al final qué?

  • ¿Por qué me han hecho tanto daño?
  • ¿Por qué he podido soportar todas estas cosas?
  • ¿Por qué debo seguir?

Después… silencio… un silencio absoluto que me hizo recordar y entender que el pensar en la respuesta era más sencillo que formular en mi mente esas situaciones asquerosas e inmundas que a su vez traducen el viejo dolor de los años y tristezas que de cuando en cuando afloran reviviendo el sufrimiento y angustia sentidos en aquel momento.

Silencio… silencio que de pronto se vio interrumpido por la intervención que más que una irreverente sorpresa fue más bien atinada, con su forma tan sutil de levantarme llenándome de alegría y euforia, sentimientos que por ningún motivo más se verían mermados por mis errores e idioteces, ni tampoco por el miedo y el odio… silencio que sucumbió a la gran carcajada con la cual mi propia conciencia exclamo:

– ¡Chiquillo estúpido!… ¡Por que estas vivo!

  • ¡Déjate de idioteces que aun tienes mucho por hacer, o ¿A caso no hay gente que se preocupa por ti y a su vez te necesita?!
  • ¿Por qué no disfrutas un poco de la dicha de seguir vivo?
  • Niño idiota… ocupa tu mente en pensar cómo mejorar tu presente y tu futuro déjate de estupideces.

Me quedé estupefacto, no por sus palabras, sino más bien por el hecho de que esa pequeña parte la cual pensé muerta hace tiempo, aun se mantenía latente, resguardada y oculta dentro de mí, en espera de una ocasión tan especial como la que se presentaba ahora…

Pense:

  • ¿Realmente valía la pena recordar de esa manera el pasado?
  • ¿De verdad soy tan frágil?
  • ¿Por qué pensaba y me sentía tan exhausto por ello?

Nada tenía sentido.

Ese trozo que considere insignificante y creí olvidado tenía razón… no tengo tiempo para preocuparme por cosas que ya pasaron, ahora tengo más que antes, aún queda mucho por hacer….